19/3/08

Mentiras

Guardo en un dietario una poesía creo que es de Leopoldo María Panero titulada "la mentirosa". La buscaré y la adjuntaré en un futuro, espero, inmediato.
Estos días he pensado mucho en los/las mentirosos/as.
¿Porqué se miente?
¿Por cobardía?¿Por miedo? ¿Por protección? ¿Por inercia?......
Son muchas las respuestas en clave de duda que me llegan a la cabeza y creo que se miente por cobardía.
Cierto es que no todas las mentiras tienen el mismo valor, aunque claro, esto puede parecer al que las dice y no a quien las escucha.

Decía Insuela que la verdad nos hace libres y es cierto, pero la verdad tiene 2 caras y ésa solo es una. Nos hace libres y presos al mismo tiempo.
La verdad en San Manuel Bueno Mártir de Unamuno. La verdad en las novelas de Galdós.
La verdad en la vida nuestra de cada día.

Entre los mentirosos también habría que destacar los que escuchan las mentiras y aún sabiéndolo que lo son, no dicen nada. Otro tipo de mentirosos no menos culpable que el anterior.
También ellos/nosotros mentimos haciendo eso.
Y también es por cobardía.
Es un juego estúpido donde uno juega a engañar y otro a fingir ser engañado. Una espiral de cinismo.

Un día de estos cuando vea una mentira en los ojos de alguien, cuando sienta la mentira en la palabra no dicha, en el silencio, diré : ¿porqué mientes? Veo las mentiras en tus ojos. Leo en tu gesto como un libro abierto, y no quiero que me hagas cómplice de ello.

No sé si se nota, no penséis que estoy cargada de ira.
Me he despertado a las 3 de la mañana y la falta de sueño y el silencio en la oficina da para pensar.

Presiento que éste será un día largo.

9 comentarios:

Marta María López dijo...

¿Y fue un día largo, al final?

¿Mientes o te mienten? ¿O ambas?

Trata de no ser tan taxativa. Según vamos viviendo experiencias, según nos van ocurriendo cosas y vamos reaccionando antes ellas, comprobamos que es mejor no escupir para arriba, los primeros mentirosos podemos acabar siendo nosotros. Se miente, sí. Mentimos. Pero llegados a una edad, creo que no sólo cuentan los hechos, sino la intencionalidad.

No sólo se miente por cobardía, sino a veces también por generosidad y dependiendo de las circunstancias. Con muy pocas personas somos sinceros al 100%, sinceros a quemarropa, aunque duela y asumiendo las consecuencias. Con suerte, encontramos una persona con la que ser así de sinceros y que nos responda de la misma manera.

Por otro lado, se ha puesto de moda que algunos petardos salgan en la tele diciendo las mayores burradas, faltas de respeto, insultos y ordinarieces al grito de "es que yo soy muy sincero y lo digo todo a la cara". Alguien tendría que decirles que eso no es sinceridad, sino mala educación y poca vergüenza.

Sinceridad sí, pero hay formas y formas. Y antes de juzgar a un mentiroso hay que pensar que tal vez nosotros en sus circunstancias haríamos lo mismo.

Un beso enooooorme.

Nuria Ruiz de Viñaspre dijo...

hola bluemoon, al final abriste un blog. enhorabuena, te enlazo

avistu dijo...

Son todas pequeñas mentiras que se engloban en esa gran mentira a la que nos acogemos con miedo, que la muerte no nos alcanzará.

Dice el refranero popular que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Y dice un amigo que las personas, con la edad, no cambian, sólo disimulan mejor.

Los mentirosos no cambiamos, solo somos más sutiles.

María José dijo...

Marta: El día al final no fue tan largo, y miento y me mienten, supongo que como todos.
Miento lo mínimo porque lo hago fatal o viceversa.
Siento ser taxativa pero lo siento así, aunque comprendo que es difícil "vivir al raso", que necesitamos anestesiar ciertas cosas.

Nuria: Estoy perdida, no sé si hablamos alguna vez o me confundes.
En cualquier caso gracias y bienvenida.

Avistu: ¿Quien t'avistu y quien te ve? Así que más sutil.....qué cretino eres. ¿Has conseguido perfeccionar la técnica?.
Me alegro de que dejes tus mensajes por aquí....

A todos:
Hablaba Pessoa del poeta como gran fingidor:

"El poeta es un fingidor/que vive tan sinceramente/que finge que es dolor/ el dolor que de verdad siente".

A veces me siento tan Pessoa....menos mal que es transitorio ;).

Me rodea olor a café con canela, fuera llueve y luce el sol, y suena Maná "...como quisiera poder vivir sin aire....".

Besos

Marta María López dijo...

Café con canela? Ummm, qué rico! Aquí también llueve (como que estamos cerquita), huele a café (sin canela) y suena Drexler: "Antes de de mí tú no eras tú, antes de ti yo no era yo. Antes de ser nosotros dos no había ninguno de los dos". Por cierto, fui a ver a Drexler al concierto de Avilés. Inmenso!!

Anónimo dijo...

Hablar de mentiras significa también referirnos a engaños y a verdades, incluidas las verdades absolutas (¡tan relativas ellas!). La cita neotestamentaria que dices escuchaste a una persona tiene, como afirmas, dos caras: en efecto, creo que podemos aceptarla siempre y cuando aceptemos también que existen otros valores o conceptos iguales o superiores al de la verdad, p.e., el del bien o la bondad. En ese sentido, coincido con Marta cuando afirma que no todas las mentiras son malas y que hay que mirar la intencionalidad. Hay mentiras intrínsicamente perversas, las hay como autodefensa, las hay -como dices- por cobardía, pero también las hay positivas: al menos un tipo de ellas, la mentira piadosa. Aludes a una obra de Unamuno que, si la memoria no me falla, es, precisamente, la demostración de que en la mentira, si quieres en la hipocresía, existe un valor positivo: el cura que oculta a sus feligreses su falta de fe les está haciendo un bien al evitarles un dolor, un sufrimiento inútil y descorazonador. Quizá puedan valer para el caso, si no las entiendo mal, las palabras de Bernardo Atxaga en "Obabakoak": "Porque la verdad nunca debe estar por encima del sufrimiento".
Un cordial saludo (¡y que conserves tanta sensibilidad!).

María José dijo...

Anónimo, lo de conservar tanta sensibilidad , tiene como todas las cosas, su lado positivo.
Sentir a quemarropa es estupendo siempre que sea estupendo lo que se siente a quemarropa.
Cuando no lo es, recurro a unos versos que no sé si cité en alguna ocasión de Rubén Darío:

"Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente....."

María José dijo...

Quería decir que la sensibilidad tiene su lado positivo y negativo.

Anónimo dijo...

De acuerdo en lo que dices. Desde luego que hay situaciones en que se desea no sentir ni conocer. Poema por poema, podemos recordar lo que ya antes que "tu" Rubén dice el cancionero popular: "Un corazón de madera / tengo de mandar a hacer, / que no sienta ni padezca / ni sepa lo que es querer.// (Bueno, el último verso es muy discutible, ¿no?).
Quizá a veces tendríamos que distinguir entre sensibilidad e hipersensibilidad.